Lección 149

Que en nuestra mente recordemos que los únicos pensamientos reales son los De Dios y que por lo tanto son los únicos que existen, nos abre como efecto la capacidad de proyectar la sanidad de nuestras ideas, y con ellas restablecemos la cordura, regresando a la
Sanidad a través de la santidad y en consecuencia extendemos esa visón sobre toda criatura y de es misma forma
Proyectamos ahora nuestra decisión de retomar la cordura.

Somos hijos De Dios, ahora y para siempre y nuestra única morada es su santa presencia de donde proviene La Paz, el amor, la seguridad, la tranquilidad y la verdadera felicidad, ese es el
Cielo, su presencia sólo puede ser disfrutada cuando nuestro espíritu se abre ante nuestra elección de recibir a Dios en nuestra mente como nuestro único huésped.
Hoy nosotros en este repaso reafirmamos esta decisión y con ella la de vivir esa experiencia celestial que erradica cualquier debate producto de la confusión que mantenía el dialogo de quien creíamos delegar como guardián de nuestros pensamientos, el ego ha ido desapareciendo, se ha debilitado con el arma que no lastima sino que sencillamente expande su poder, el amor.

Práctica para hoy:

“Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios”

Cinco minutos en la mañana y cinco en la noche céntrate en el silencio mientras recibes el mensaje que Dios te concede.

Luego lee pausadamente cada lección:

(137) Cuando me curo no soy el único que se cura.
(138) El Cielo es la alternativa por la que me tengo que decidir.

Repite Durante el día cada hora:

“Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios”

Y las dos lecciones:

(137) Cuando me curo no soy el único que se cura.
(138) El Cielo es la alternativa por la que me tengo que decidir.

Al final del día, recibe el gozo de percibir la gratitud De Dios hacia ti, por estar cumpliendo con su voluntad de amor y perdón