Hemos escuchado o leído, “no juzgarás” y lo hemos tomado como una prohibición o advertencia por las consecuencias que puede traernos, más en esta lección se nos aclara que este NO, es de incapacidad, para nosotros es imposible Juzgar, pues la labor de un Juez es evaluar la veracidad de un asunto o situación y en este mundo los instrumentos que usamos para llevar acabo tal función, hacen parte de las creaciones del ego. Juzgamos según lo que nuestros sentidos alcanzan a “confirmar” son ellos los testigos de cada evento, y estos son nada más que herramientas de percepción que están sujetas nuestro sistema de pensamiento egoico, lo que nos reveles que una falsedad no podrá jamás ver una verdad.
También, hemos escuchado o leído acerca del Juicio De Dios y lo hemos interpretado como castigador, más hoy se nos aclara que el único Juez es Él, porque es la única presencia que tiene la capacidad de ver solo la verdad, Él no examina según nuestras fallas, pues estas son humanas y hacen parte de la construcción de nuestras ideas irreales creadas en este sueño, Él sólo ve la Santidad de sus hijos porque es el Santo Juez, si viese en nosotros el mal, Él tendría que conocer el mal y sería parte del mal y Él es Dios, la Santidad en toda su extensión, sin tacha ni mancha, por consiguiente sólo puede ver Santidad en ti, en mi, en cada uno de sus hijos.
Es así como hoy nuestra mente recuerda el significado de aquellas ideas que un día en medio de este adormecimiento olvidamos y damos un parte de alegría y satisfacción al reconocer que sólo los pensamientos De Dios son capaces de juzgar y que todo juicio no es más que una oportunidad de expandir la verdad que manifiesta la existencia De Dios que se extiende a través de cada uno de sus hijos.
Práctica:
Comienza repitiendo lentamente la idea de hoy:
“Todas las cosas son ecos de la Voz que habla por Dios.”
“Después observa tus pensamientos, apelando silenciosamente a Aquel que ve los elementos que son verdad en ellos. Deja que Él evalúe todos los pensamientos que te vengan a la mente, que elimine de ellos los elementos de sueño y que te los devuelva en forma de ideas puras que no contradicen la Voluntad de Dios.”
“Ofrécele tus pensamientos, y Él te los devolverá en forma de milagros que proclaman jubilosamente la plenitud y la felicidad que como prueba de Su Amor eterno Dios dispone para Su Hijo. Y a medida que cada pensamiento sea así transformado, asumirá el poder curativo de la Mente que vio la verdad en él y no se dejó engañar por lo que había sido añadido falsamente. “
Cada hora del Día recuerda la manera en cómo estás salvando tu mente y agradece la forma en que Dios nos ve, porque por Su visón estamos santificados.
“Ahora por fin ha comenzado nuestro ministerio, para llevar alrededor del mundo las buenas nuevas de que en la verdad no hay ilusiones, y de que, por mediación nuestra, la paz de Dios les pertenece a todos.” Pues veremos a todos de acuerdo a la verdad que hoy recordamos, apartándonos de cualquier tipo de juicio humano.
