Nadie puede sufrir pérdida alguna a menos que ésa haya sido su propia decisión. Nadie sufre dolor salvo cuando él mismo así lo decide. Nadie puede estar afligido, sentir temor o creer que está enfermo a menos que eso sea lo que desea. Y nadie muere sin su propio consentimiento. Jamás ocurre nada que no sea una representación de tus deseos, ni se te niega nada de lo que eliges. He aquí tu mundo, completo hasta el más ínfimo detalle. He aquí toda la realidad que tiene para ti.Mas es sólo ahí donde se encuentra la salvación.
Esta lección hoy es liberadora, nos revela que la verdad jamás tiene opuestos. Dios nos dio vida y vida en abundancia, eso significa que sus regalos son ilimitados, tal cual como es Él, todo lo contrario a esto es el producto de nuestras propias elecciones
La verdad nos hará libres, pues solo existe una verdad y es La Paz que nos revela la salvación con ella nuestros pensamientos jamás se pueden afectar y en consecuencia veremos el mundo real, el que Dios creo, un mundo de bienestar, una vida sin empaque, sin tiempo, sin dolor, resentimiento, injusticia o enfermedad, pues Dios en su grandeza jamás pudo crear esto, fueron nuestros pensamientos desesperados que quisieron buscar una vida sin Él, los que forjaron con argumentos insensatos fabricar tales escenas.
Al recordar que todo lo opuesto a la verdad dependa de nosotros, nos retorna a la salvación y con ello aclaramos el significado de la Voluntad De Dios, que nada tiene que ver con nuestras descabelladas decisiones de alucinar con un mundo de tinieblas. Pues irresponsablemente hemos llamado creador a Dios de tales situaciones, al haber soltado la inferencia de nuestro poder creador ante la desgracia, elección que jamás ha podido tomar Dios, pues su única voluntad es que seamos uno con Él.
Sencillamente hemos olvidado nuestra verdad y le hemos dado paso al temor y todos sus efectos, más hoy sabemos quiénes somos y con ello cualquier distracción queda sanada y retornamos a nuestro enfoque sobre nuestra identidad, esa que Dios nos entregó y que nadie ni nosotros mismos nos podemos arrebatar, porque Dios no se arrepiente, en su perfección solo crea perfección.
Práctica:
Comienza el día dedicando cinco minutos y finalizando en la noche de la misma manera, declara:
“Tengo el poder de decidir.
Hoy me aceptaré a mí mismo tal como la Voluntad de mi Padre dispuso que yo fuese.”
Luego permanece en el transcurso de los cinco minutos en completo silencio.
Decídete a erradicar el auto-engaño, pídele a tu verdadero Ser que regrese para verte tal como eres, desde la humildad.
Adicionalmente durante el día, cada hora recuerda tu declaración:
“Tengo el poder de decidir.
Hoy me aceptaré a mí mismo tal como la Voluntad de mi Padre dispuso que yo fuese.”
