El nos dio, infinito amor, perdón y sanidad, pues tú y yo poseemos en esa misma magnitud estos regalos y en ese orden podemos entregarles. Un Hijo De Dios comprende que nunca pierde cuando da, es más, tiene claro que multiplica porque todo lo que da, regresa de forma exponencial.
Tú y yo soñamos y en este sueño un compañero nos enseñó a soñar diferente, el decidió proyectar la salvación, la
Liberación del juicio y del pecado, el nos invitó a crear de la misma forma, desde su visón. Hoy Cristo, nuestro maestro nos recuerda que participamos en su sueño al que nos invita para recordarnos a lo que nos lleva el despertar que sólo puede ser posible cuando toda criatura existente reconozca quien es Dios. Esa es su misión y nos la extiende, así que compartimos el milagro cada vez que reconocemos lo que nos une cuando vemos que en el otro está nuestra visión del mundo.
Práctica:
Comienza tu día recordando y agradeciendo los milagros que hay en tu vida, siéntelos y observa cómo en este encuentro todo es transformado y esta visión se multiplica. Obsérvate lleno de las entregas que el Padre te ha hecho y prepárate para compartirla con todos sus hijos.
Comparte la visión de Cristo en este sueño, en cada encuentro con alguien activa este pensamiento:
“Doy los milagros que he recibido”
El primer milagro es recordar que fuiste perdonado,de ahí en adelante, sano y santificado; así que eso darás a cada Ser con el que te encuentres, en una palabra verás en Él la santidad.
