Repaso
(187) “Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo.”
“No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.”
Práctica para hoy:
Inicia el día leyendo lenta y pausadamente esta lección y su explicación:
No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
(187) Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo.
La bendición de Dios irradia sobre mí desde dentro de mi corazón, donde Él mora. No necesito más que dirigirme a Él y todo pesar desaparece conforme acepto Su infinito Amor por mí.
No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.
Permanece en pleno silencio tomándote unos 15 minutos para apreciar la guía que recibes.
Recuerda, en momentos en los que veamos que nuestra mente es distraída por la manifestación de un reflejo egoico, acudiremos a esta declaración:
No quiero este pensamiento. El que quiero es:
“Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo.”
