Estamos dispuestos a trabajar a favor de la salvación, por eso somos practicantes de este entrenamiento, y no puede haber salvación sin luz, pues lo contrario a la salvación es la condena, y nos podríamos estar condenado a una mente limitada, que se encuentra velada por la inmensa tiniebla que construye la ilusión.
Cada día vamos avanzando en afianzar la verdad, y esto requiere un trabajo Intenso en los instantes que contrarreste el trabajo que ejercíamos en la mente dormida, por eso la disciplina que hemos adoptado en esta última semana, que en realidad no es nada en representación al beneficio que alcanzamos, cuanto tiempo vale tu salvación? Utilizando el tiempo como aliado para la eternidad, realmente no es nada, solo momentos de lucidez nos llevarán a un estado pleno de despertar.
Re-senti-miento, un recuerdo falso de la obscuridad, hoy es llevado a La Luz para descubrir lo que hay detrás de él, elegiremos pues, acércanos a la claridad y con ello ver el mundo lúcido, impecable y real que nos ofrece la mirada del amor en nosotros y a través de nosotros.
Práctica:
Durante 15 minutos una vez en la mañana otra en la noche, muy serenamente y con los ojos cerrados, “trata de deshacerte de todo el contenido que generalmente ocupa tu conciencia. Piensa en tu mente como si fuera un círculo inmenso, rodeado por una densa capa de nubes obscuras. Lo único que puedes ver son las nubes, pues parece como si te hallaras fuera del círculo y a gran distancia de él.
Desde donde te encuentras no ves nada que te indique que detrás de las nubes hay una luz brillante. Las nubes parecen ser la única realidad. Parece como si fueran lo único que se puede ver. Por lo tanto, no tratas de atravesarlas e ir más allá de ellas, lo cual sería la única manera de convencerte realmente de su insusbtancialidad. Eso es lo que vamos a intentar hoy.
Después de que hayas pensado en cuán importante es para ti y para el mundo lo que estás intentando hacer, trata de alcanzar un estado de perfecta quietud, recordando únicamente la intensidad con la que deseas alcanzar hoy mismo, en este mismo instante, la luz que resplandece en ti. Resuélvete a atravesar las nubes. Extiende tu mano y, en tu mente, tócalas. Apártalas con la mano, y siente como rozan tus mejillas, tu frente y tus ojos a medida que las atraviesas. Sigue adelante; las nubes no te pueden detener” Disfruta de este maravilloso instante que se manifestará en tu cuerpo con una sensación de floración, déjate llevar por este espacio de plenitud y recuerda que Dios te acompaña en el, inclusive podrás percibirle y hasta oírle.
Adicionalmente en las práctica mas cortas repite la mayor cantidad de veces posible:
“Mis resentimientos ocultan la luz del mundo en mí.
No puedo ver lo que he ocultado.
Mas por mi salvación y por la salvación del mundo, deseo que me sea revelado.”
Y si notas que aún guardas algo de resentimiento por alguien, piensa:
“Si abrigo este resentimiento la luz del mundo quedará velada para mí”.
