La única voluntad real es la De Dios, cualquier otra idea acerca voluntad es una ilusión. En Dios todo es claro, transparente y no se advierte ningún tipo de conflicto, y se corrobora a través de la dicha que es el fruto de La Paz.
Cuando entendemos que el conflicto es irreal, que las contradicciones emprendidas contra nosotros mismos o contra otros, no son más que un vago espejismo porque nada existe con el poder de alterar a Dios, allí logramos aceptarlo y fusionarlo con la experiencia que hemos vivido al admitir que Dios vive en nosotros y la afirmación: “La Voluntad De Dios y la mía es una sola” se convierte en una realidad. Esto nunca ha cambiado, solo que en el mundo de la ilusión hemos optado por la separación.
Práctica:
En la mañana y en la noche por quince minutos durante cada sesión inicia la lección de hoy pensando varias veces y de manera lenta con el fin de retener y comprender la siguiente afirmación:
“No hay más voluntad que la de Dios. No puedo estar en conflicto.”
Y luego ve añadiendo varios pensamientos que se relacionen con esta idea, como por ejemplo:
– Estoy en paz.
– Nada puede perturbarme.
– Mi voluntad es la de Dios.
– Mi voluntad y la de Dios son una
– La Voluntad de Dios es que Su Hijo esté en Paz
– Si aparece algún pensamiento conflictivo durante la práctica de inmediato di:
“No hay más voluntad que la de Dios.
Estos pensamientos conflictivos no significan nada.”
Ahora, si es un conflicto que se torna difícil de disolverlo, di:
“No hay más voluntad que la de Dios. Yo la comparto con Él.
Mis conflictos con esta persona o situación, no pueden ser reales”.
Una vez evacuado cualquier tipo de resentimiento, cierra los ojos ve a la presencia de La Paz. Enfocado solo en esto, nada más , hasta completar los quince minutos.
Adicionalmente, toma uno o dos minutos cada media hora para hacer el ejercicio con los ojos cerrados si es posible, di para tus adentros:
“No hay más voluntad que la de Dios. Hoy busco Su paz”
