Hoy continuamos celebrando los efectos de este entrenamiento afirmando el reconocimiento de lo que por orden divino es nuestro, concebimos la ceptación de un milagro y la manifestación del mismo. Y qué es un milagro? La visión plena del amor en cada instante, la capacidad de reconocer la santidad en todo y todos los que nos rodean, la objetividad al ver apartados del juicio, la decisión de vivir en el presente.
En este mundo necesitamos de los milagros, porque con nuestra percepción dejamos de ver la verdad por buscar la nuestra; por ejemplo en una relación conflictiva, nuestra verdad sería: El milagro que necesito es que esta persona me de la razón, más desde la verdad, el milagro es: Tu y yo estamos elevando una petición de amor, allí es donde se suscita el milagro, no en la idea de la carencia, sino de la plenitud y la unidad.
Por qué estamos en un entrenamiento de Milagros? Porque nuestra consciencia sabe que tiene derecho a estos y hoy nos lo confirma, tenemos derecho a todos los atributos De Dios, Abundancia, Paz, Armonía, Eternidad, Sabiduría, Bienestar, Sanidad; esa es la visión que le damos al mundo y aquí no hay lugar a la pérdida, un milagro entrega, jamás quita a nadie, un milagro extiende la salvación y nos la retorna cuando la recordamos, cuando la reconocemos e intercambiamos la manera errónea y subjetiva con la que veíamos al mundo a través de nuestro temores y elegimos la visión de Cristo en todos.
Práctica:
En las dos sesiones cada una de quince minutos, a la hora en la que has venido ejercitándote, di con gozo y certeza:“Tengo derecho a los milagros”
Cierra los ojos y advierte la confirmación de este pensamiento y el significado que tiene, estás aprendiendo a pedir, sí, porque la única manera de saber que se te ha cumplido mientras pides es a través de la afirmación, así que pon tu atención en esto, ya se te ha concedido este derecho por lo tanto la respuesta es que ya lo tienes, así que acá sólo celebra la certeza de haber recibido. Permanece en silencio los 15 minutos recordando tu verdad y experimentando la entrega de este deseo ya cumplido.
En las sesiones más cortas repite constantemente: Tengo derecho a los milagros, y si requieres específicamente que una situación sea transformada, apela a esa afirmación. : “No intercambiaré milagros por resentimientos.Quiero únicamente lo que me pertenece.Dios ha establecido mi derecho a los milagros.”
