La interminable espiral de los problemas puede suscitarse de manera peligrosa, cuando el aliento se acaba y aparece en su lugar una profunda tristeza convertida en depresión donde se da por sentado el fracaso, nada parece revelar La Luz en esta interminable lucha.
Hoy reconoceremos que no necesitamos soluciones, pues no tenemos problemas, nuestra mente dividida ve todo fragmentado y por lo tanto multiplicado, cuando es tan solo una singularidad, existe Un Solo problema por consiguiente hay una sola solución. El problema que en sí es una ilusión, es creer en la separación de nuestra perfección con Dios, si el origen se manifestado de esta manera, todo lo que vemos traerá como respuesta la misma proyección.
Si Dios y nosotros somos dos presencias separadas, entonces todo lo que está fuera de nosotros también lo es, este el dilema, y si recordamos, que en realidad Dios y nosotros somos Uno, veremos que nada hay externo, que todo lo que observamos es uno con Dios y nosotros con Él, he aquí la solución.
Práctica:
En las dos sesiones del día preguntarás cuál es el problema, le quitarás las formas que le has dado, reconociendo que en realidad es uno solo, soltando la idea que ya sabes cuál es, solo esperaras en silencio la respuesta, cuando parezca, preguntarás , cuál es la solución y ella vendrá del mismo modo. Lograrás tener éxito en esta práctica cuando sueltas tus propias definiciones, sólo escucha las repuestas y salte de la definición que has venido manejando acerca de lo que son los problemas. Espera quietamente hasta sentir La Paz, reconociendo que has encontrado la solución a todos tus problemas y disfrutando de ella hasta el finalizar los quince minutos de la sesión.
En las prácticas más cortas, hoy no manejarás tiempos, sólo las situaciones que denominas problemáticas; así que cuando aparezcan di de inmediato:
“Permítaseme reconocer el problema para que pueda ser resuelto” si puedes cierra los ojos y has la pregunta, espera la respuesta, de esta manera saldrás de la idea habitual de ver los hechos aislados a ti y con él abandonarás los juicios.
