Lección 96

Hemos considerado que nos movemos en polaridades, el blanco y el negro, el bien y el mal, así es como afuera vemos un mundo dual, es obvio entender ahora las causas que son también la dualidad de nuestros pensamientos, queremos santidad pero nos sentimos pecadores, queremos transformar nuestra mente pero creemos que es mucho el esfuerzo de practicar estas lecciones, queremos despertar pero elegimos seguir creyendo en ilusiones.

Es como si dejásemos que el cuerpo fuese en dirección contraria de la cabeza, una escena caricaturesca que no podría tener lugar en nuestro raciocinio, pero es lo que hacemos segundo a segundo, dividirnos, por eso no hay coherencia entre lo que pensamos, hablamos y hacemos. Esto es vivir la irrealidad, pues la única verdad es que somos un Ser, y que lo real está muy apartado de tal engaño, al identificarnos con el cuerpo negamos la existencia del espíritu, pues el cuerpo no es esto, tan solo es un instrumento, porque somos espíritu aquí y eternamente, será lo único que no se extinguirá de nosotros.

No somos siquiera la mente, le hemos dado el poder a ella, creyendo que allí se halla nuestra naturaleza, más la mente como el cuerpo es un instrumento, a través de ésta el Espíritu Santo se manifiesta y así es que canalizamos sus mensajes cuando hemos logrado una comunicación directa, cuando hemos conectado con Él podemos escuchar a nuestro Ser, nuestra voz interior original, única y verdadera la que nos regresa a encontrar nuestra fortaleza para expandir la bendición al mundo.

Práctica:

Al inicio de cada hora de tu día eleva el pensamiento “La salvación procede de mi único Ser.
Sus pensamientos están a mi disposición.” Y luego guarda silencio durante cinco minutos buscando los pensamientos de tu Ser, pidiéndole al Espíritu Santo para que te sean revelados, mantente en calma, sólo espera con certeza y los oirás y allí recordarás que es donde reside tu salvación, en el pensamiento original pues sentirás la revelación de lo que eres en realidad, hermosa criatura De Dios y compartirás este maravilloso Estado con todos al recordar tu unidad con la creación.